Chupón

Arca del Gusto
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Il chupón, detto anche quiscal, è il frutto, piccolo e di forma allungata, prodotto da una pianta selvatica appartenente alla famiglia delle bromeliaceae (Greigia sphacelata) nativa delle foreste australi del sud del Cile, tra la regione del Biobío fino a Palena, ma che abbonda in particolare sulla cordigliera di Nahuelbuta e Chiloe. Al suo interno la polpa è aromatica, molto succosa e molto dolce, un poco pungente e con piccoli semi.
Questa pianta che non ha tallo cresce nella foresta primaria: le foglie sono molto grandi e possono raggiungere anche i 4 metri. Sono spesse, coriacee, rigide, spinose e con bordi seghettati e punta bianca. I fiori rosa sono al centro. La polpa del frutto (il chupón) è fibrosa, ha semi tondi scuri e piccoli. Matura a metà inverno, tra gennaio e marzo.

Come quasi tutte le specie autoctone era ampiamente conosciuta e utilizzata dalle popolazioni indigene che hanno apprezzato le proprietà nutrizionali del frutto. Per consumare il frutto fresco è necessario mordere la punta del chupón e aprirlo, schiacciare con i denti e succhiare la polpa acidula e dolce al tempo stesso. Spesso il consumo avviene direttamente al momento della raccolta. Oggi i Mapuche dalla costa (Lafquenches) conoscono e utilizzano la pianta del chupón, che chiamano nella loro lingua niyu, e di cui utilizzano le foglie dure, fibrose, flessibili, per fare corde e cesti tradizionali.
La tradizionale cesteria mapuche è infatti ancora vitale sia nella regione di Araucania, come Valdivia e Chiloe, e soddisfa diversi bisogni: cesti (chaywes nella lingua mapuche) resistenti per la raccolta delle patate, oppure strettamente intrecciati e con il coperchio per conservare la farina tostata, o ancora elastici e a maglie larghe e flessibili per raccogliere i frutti di mare. I chupón sono ancora uno dei dolci preferiti dai bambini contadini e Mapuche.

Si trova sul mercato durante le fiere rurali e sui mercati di strada, dove è offerto dai raccoglitori o da piccoli commercianti. Si vende in piccole quantità e ad un prezzo elevato. Fino a circa 30 anni fa il suo mercato arrivava fino a Santiago, ma attualmente si trova solo nelle città vicine alle foreste dove cresce.

La pianta del chupón non si coltiva e i frutti possono solo essere raccolti in foreste primarie. Per questo è fortemente minacciato dal disboscamento e dalla massiccia sostituzione delle foreste primarie con la silvicoltura industriale. Un’altra fonte di pericolo per questa pianta è la produzione enorme di cesteria. Le comunità Mapuche, impoverite, private dei mezzi di sussistenza tradizionali dai processi di espropriazione coloniali e postcoloniali, hanno infatti concentrato la loro attività sulla produzione di cesterie a basso prezzo per i turisti.
Un terzo fattore di rischio è la perdita delle abitudini di consumo, in quanto le linee guida sanitarie pubbliche scoraggiano il consumo di prodotti forestali che crescono in prossimità del suolo per la possibilità di contaminazione da parte dei topi.

Per il suo profumo intenso è usato tradizionalmente per aromatizzare acquaviti e altri liquori.
In passato i Mapuche usavano i chupón per produrre una bevanda fermentata, una chicha (una sorta di birra tradizionale) molto forte e simile alla chicha di pera, ma ne ottenevano anche una farina con la quale preparavano l’ulpo, una bevanda piuttosto densa fatta mescolando a questa farina acqua o latte, e addolcendo il tutto con il miele (quasi una pappa: papilla). Era usato anche per insaporire la farina tostata di grano.

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El chupón, también conocido como quiscal, es un pequeño fruto alargado que crece de una planta silvestre –de la familia de las bromelias (Greigia sphacelata)– nativa de los bosques australes de Chile, entre El Biobío hasta Palena y abunda en la cordillera de Nahuelbuta y Chiloe.
En su interior se encuentra una pulpa muy jugosa, de sabor muy dulce, pungente y aromático, con diminutas semillas. La planta sin tallo crece en áreas de bosque primario, presentando una hoja alargada de hasta 4 metros, gruesas, coriáceas, rígidas, espinosas en los bordes aserrados y flores rosadas en el centro y las hojas. Su textura es fibrosa con pepas redondas, oscuras y pequeñas. Su maduración es a mediados del verano ente enero y marzo.
Se acostumbra la recolección familiar de este fruto para su consumo directo, chupando su aci-dulce jugo. Para comer la pulpa del chupón, es necesario morder el extremo del mismo para abrirlo y luego presionar con los dientes la baya mientras se tira hacia afuera y se chupa la pulpa.
Como casi todas las especies nativas - fue ampliamente conocida y usada por los pueblos indígenas, quienes apreciaron las propiedades alimenticias del chupón y aprovecharon sus resistentes, flexibles y fibrosas hojas para la confección de cordeles y canastos. La tradición artesanal de la cestería mapuche se mantiene vital tanto en la región de la Araucanía, como en Valdivia y Chiloé para cumplir distintas funciones utilitarias, como por ejemplo: se hacen chaywes resistentes para la cosecha de las papas, así como chaywes de tejido muy apretado y con tapa para guardar harina tostada, o chaywes con un tejido abierto formando una maya flexible y resistente para salir a recoger mariscos.
Hoy los mapuches de la costa (o lafquenches) conocen y usan la planta del chupón con el tradicional nombre de niyu. Sus dulces bayas -conocidas como chupones-, son todavía una de las golosinas predilectas de los niños mapuches y campesinos.
Se lo encuentra en ferias campesinas y mercados callejeros informales. Donde es ofrecido por los propios recolectores o intermediarios menores. Se vende en muy pocas cantidades y a un precio alto. Hasta hace unos treinta años su comercialización se extendía desde el Sur de Chile hasta Santiago. Actualmente solo se comercializa en ciudades cercanas a bosques.
Es un producto ligado a la recolección en bosque nativo primario, no encontrándose ni cultivado ni en zonas donde se ha deteriorado la calidad del bosque. Éste es uno de los principales motivos por los cuales se encuentra fuertemente amenazado, sobre topo por la tala de bosque nativo y el masivo reemplazo de éste bosque por forestería industrial.
Otro motivo es el sobre uso de la planta en la cestería tradicional. En un contexto de comunidades mapuches empobrecidas, que desprovistas de sus medios de subsistencia por los procesos coloniales y poscoloniales de despojo, ha concentrado su trabajo en la producción de cestería para turistas a precios bajos.
Un tercer factor de riesgo remite a la pérdida del consumo, puesto que las orientaciones de salud disuaden el consumo de productos de bosque que crecen cerca del suelo por la posibilidad de contaminación por ratones.
Por su intenso aroma se lo utiliza tradicionalmente para aromatizar aguardiente y otros licores, dada su intensidad solo requiere cantidades pequeñas.
Antiguamente, los mapuches usaban estos chupones fermentados para elaborar una chicha (cerveza tradicional). Esta bebida era muy fuerte y algo parecida al sabor de la chicha de pera. Además fabricaban una harina para consumirla como ulpo, una bebida bastante densa, que se obtiene mesclando esta harina con agua, o leche, y endulzando todo con miel (casi una papilla). Se usaba también para aromatizar harina tostada de trigo.

Territorio

NazioneCile
Regione

Arauca

Bío-Bío

Los Lagos

Altre informazioni

Categorie

Frutta fresca, secca e derivati

Comunità indigena:Mapuche Lafquenches
Segnalato da:Beatriz Cid Aguayo, Ruth Magaly Salgado Riffo, Raul Quinteros Opazo, Isidora Coñoequir Curilaf